RACLETTE DÚO A LA LUZ DE LAS VELAS
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La raclette es un plato tradicional suizo que consiste en calentar un queso semicurado del mismo nombre —procedente del cantón de Valais— y verterlo fundido sobre patatas, embutidos, encurtidos o verduras.
Aunque sus raíces están en los Alpes y también es una tradición muy arraigada en Francia, en los últimos años ha ganado una gran popularidad en España, especialmente en reuniones familiares o con amigos.
Su éxito se debe tanto al ritual que va de la mano de este delicioso plato de queso fundido como a la influencia de las tendencias gastronómicas europeas, que apuestan por platos reconfortantes, visualmente atractivos y perfectos para disfrutar en compañía.
La raclette eléctrica es un pequeño electrodoméstico de sobremesa diseñado para fundir queso de manera rápida y cómoda. Cuenta con varias minibandejas o sartenes individuales donde cada comensal puede calentar su porción, y una plancha superior para asar ingredientes como verduras, carne o tostar pan.
La raclette grill, gracias a su placa antiadherente, permite dorar y freír los acompañamientos —carne, verduras…— para, seguidamente, combinarlos con el queso fundido. Pero, como su propio nombre indica, este electrodoméstico necesita electricidad para funcionar, por lo que solo puede utilizarse estando cerca de una toma de corriente y, probablemente, usando un alargador.
Una raclette con velases más compacta que la raclette eléctrica y cabe fácilmente en una mesa pequeña o incluso en una mochila, para los más viajeros.
Así que, tanto si vives en un lugar pequeño como si eres un aventurero, podrás guardar la raclette con velas en cualquier sitio y llevártela a todas partes sin necesidad de enchufarla. Lo único que necesitas son unas velas calientaplatos para que el queso se derrita rápido y de forma uniforme.
La raclette con velas es la alternativa ecológica ideal, ya que se calienta tan rápido como la raclette eléctrica. Además, su revestimiento antiadherente está libre de PFOA y BPA, para que puedas disfrutar de una raclette deliciosa y sana.
Si no dispones de un aparato de raclette pero buscas una alternativa versátil para utilizar en el horno, te aseguramos que es posible recrear la experiencia reconfortante de un buen plato de queso fundido.
Por ejemplo, puedes usar una simple quesera para horno. Solo tienes que poner en el recipiente las patatas cocidas, la carne —o el acompañamiento que prefieras— y el queso. En unos minutos, podrás degustar una deliciosa raclette en compañía… ¡o a solas!
Además, esta quesera para horno es una alternativa ideal si quieres poder disfrutar de un buen queso camembert, provolone o mozzarella en el que mojar un poco de pan o incluso aderezarlo con un poco de aceite de oliva, unas especias o unos tomates cherry... ¡Hay todo un mundo de quesos fundidos por descubrir!
Las raclettes eléctricas suelen ocupar bastante espacio y, a menudo, están provistas de un cable demasiado corto, por lo que hay que prever el uso de alargadores.
Optar por una raclette con velas es la garantía de poder disfrutar de una experiencia deliciosa y ecológica. Además, con las raclettes individuales y dúo con velas no generarás un mayor gasto energético.
Las raclettes con velas suelen ser más baratas que las versiones eléctricas. Además, funcionan con velas calientaplatos, una opción muy económica que te permite ahorrar en la factura de la luz y le da un toque especial para disfrutar de una cena romántica a la luz de las velas.
En el salón de tu casa, en camper, o de excursión por la montaña. Su tamaño compacto la convierte en la compañera ideal para llevar a cualquier parte, sin limitaciones.
La raclette con velas apilable se desmonta completamente para ocupar el menor espacio posible.
Fabricada en acero con revestimiento antiadherente, solo necesitarás pasarle un paño húmedo para guardarla. Sin cables ni resistencia eléctrica, los residuos no se acumulan en los huecos.
Para un resultado perfecto, las espátulas de madera son la mejor opción para remover o retirar el queso sin dañar las minisartenes. Además, en línea con nuestro enfoque ecorresponsable, recomendamos utilizar madera en vez de plástico, ya que las espátulas de plástico sueltan micropartículas al calentarse.
Lava las sartenes con una esponja suave y agua jabonosa para que duren más tiempo. Limpia regularmente el recipiente para velas y, si fuera necesario, también los soportes para velas calientaplatos para que no se acumule la cera.
A continuación, te ayudamos a elegir el tamaño ideal de raclette con velas en función del número de comensales.
Si eres de quienes disfrutan con una noche de relax en solitario, la raclette con velas apilable para 1 personaes ideal para ti. Se desmonta completamente para que puedas guardarla fácilmente y llevarla a cualquier parte. Y, además de ser enormemente práctica, es muy rápida: solo necesitas 1 minuto para deleitarte con un queso perfectamente derretido.
Si lo que necesitas es una raclette para dos personas, existen varias posibilidades:
La raclette es una tradición para compartir en familia o entre amigos. Y su versión con velas la hace aún más especial. Te contamos las opciones disponibles:
Un aparato de raclette diseñado ecológicamente presenta las siguientes características:
Una raclette eléctrica consume de media entre 900 y 1500 vatios. Por lo tanto, una noche de raclette de dos horas supone un consumo energético considerable.
Por esta razón, optar por una raclette más sobria, sin necesidad de electricidad, permite disfrutar de una buena raclette al mismo tiempo que reduces tu huella de carbono.
Tradicionalmente, la raclette se acompaña de patatas cocidas, embutidos y pepinillos, aunque también se puede disfrutar con verduras asadas, pan crujiente, carne, champiñones o incluso marisco, adaptándose fácilmente a distintos gustos y estilos.
A continuación, te dejamos una lista con las raciones recomendadas por persona para preparar una raclette sin excederte —ni quedarte corto—:
La raclette con velas es la compañera perfecta para cualquier ocasión. Tanto si eres de los que disfrutan de la montaña, la ciudad o una escapada improvisada, este formato te permite degustar un delicioso queso fundido adondequiera que vayas.
Aquí te contamos algunos de los lugares más interesantes para prepararla.
En una playa, durante una puesta sol, cuando los rayos se reflejan sobre el agua y el suave murmullo de las olas envuelve el ambiente, una raclette a la luz de las velas se convierte en el plan perfecto. O en una azotea, durante una larga noche de verano, iluminada por las velas de esta raclette mientras contemplas las estrellas.
¿Te encanta la vanlife, viajar en furgo o hacer road trips? Entonces una raclette con velas portátil es perfecta para ti: no ocupa espacio y convierte cualquier momento en un auténtico planazo.
¡Caminar durante kilómetros abre el apetito! Por eso, después de un gran esfuerzo, nada mejor que darse un buen homenaje: una raclette al aire libre, frente a paisajes espectaculares, es una recompensa sencilla y auténtica. Eso sí, si haces una parada por el camino, recuerda que luego toca reanudar la marcha.
Para los que viven en la ciudad, con la llegada del buen tiempo, surge el deseo de salir a disfrutar del aire libre. Organizar un pícnic de raclette con amigos el fin de semana es una oportunidad perfecta para crear momentos inolvidables en la mejor compañía.